Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
Verrà la morte e avrà i tuoi ochi
Verrà la morte e avrà i tuoi ochi.
Per tutti la morte ha uno sguadro.
Maza con Cantera,
Tengo poca estima por las instituciones (actuales). Creo en el poder emancipador de la práxis revolucionaria de los pueblos.
(Source: mysimpsonsblogisgreaterthanyours)
—Curru & Portavoz - Ne es pa` ti
(Source: booasaur)
At least once in your life you will need a medical professional, a lawyer, or an architect, but every day, three times a day, you need a farmer.
Pier Paolo Pasolini visiting Gramsci’s grave (1970)
“This piece was primarily a trust exercise, in which she told viewers she would not move for six hours no matter what they did to her. She placed 72 objects one could use in pleasing or destructive ways, ranging from flowers and a feather boa to a knife and a loaded pistol, on a table near her and invited the viewers to use them on her however they wanted.
Initially, Abramović said, viewers were peaceful and timid, but it escalated to violence quickly. “The experience I learned was that … if you leave decision to the public, you can be killed… I felt really violated: they cut my clothes, stuck rose thorns in my stomach, one person aimed the gun at my head, and another took it away. It created an aggressive atmosphere. After exactly 6 hours, as planned, I stood up and started walking toward the public. Everyone ran away, escaping an actual confrontation.”
This piece revealed something terrible about humanity, similar to what Philip Zimbardo’s Stanford Prison Experiment or Stanley Milgram’s Obedience Experiment, both of which also proved how readily people will harm one another under unusual circumstances.”
This performance showed just how easy it is to dehumanize a person who doesn’t fight back, and is particularly powerful because it defies what we think we know about ourselves. I’m certain the no one reading this believes the people around him/her capable of doing such things to another human being, but this performance proves otherwise.”
this is why performance art is important
So every single person who told me ‘ignore them they’ll go away’ and ‘you can’t let them know they bothered you’ and ‘They’ll stop if they don’t see you react’ and all that bull shit, my entire school career, I want you to look good and hard at this.
I want you to think about what you said.
What you keep saying.
What you are telling your children.
You are making them powerless.
(Source: andrewfishman)
“Podría haber sido Felipe Quispe, pero no lo fue y ahí se perdieron muchísimos intereses históricos”, dice el sociólogo aymara Pablo Mamani. “Evo era la salida intermedia más afín a formas de admitir lo indígena, lo popular en espacios públicos de poder. Felipe Quispe representaba la posibilidad de un cambio estructural del Estado. La salida intermedia, que es Evo en este caso, fue muy estratégica para sectores de la clase media, moderada, ilustrada, liberal, que tuvieron el miedo de que la indiada se les fuera por encima, que es lo que Quispe estaba más o menos planteando”.
Que es miércoles si, lo sé.
Pero podría llamarse de cualquier otro modo,
porque un día sin ti,
es un día cualquiera,
ni nombre merece.
Incluso creo que debería haber una fosa común
para los días que no te encuentro,
apilarlos allí al azar.
Ni orden alfabético, ni afectivo,
ni orden cronológico siquiera,
los viernes con los martes,
los jueves con los sábados,
Los lunes… (Bueno los lunes es otra historia)
Todos juntos,
que se maten de muerte unos con otros.
Que el calendario sin ti sea una esquela interminable.
- Hola, venía por el trabajo ese de…
Siempre pongo tu nombre en mi currículum,
porque lo mejor que hice, lo hice contigo.
Incluso cuando me deshice como azúcar en el café,
lo hice bien.
Pero ni por esas.
Ni traductor de silencios,
ni récord en asfixia,
ni aquello de hacer de la lengua un punzón
y del amor un collage
de sonrisas sin dueño.
Hay más amor en la cola del inem
que en mi memoria.
Miércoles, el otoño te queda grande,
estás tan horrible como un invierno sin lluvia.
Te estoy echando el humo a la cara,
a ver si te ausentas,
te cambias de asiento,
de mes,
de año.
Me duele la boca de mirarte sin los ojos,
de pensarte en un abril,
de perderte en un bolsillo.
Le sentabas tan bien a ese vestido,
que en cualquier otra piel era una burla.
Era otro antes, de antes del odio,
cuando el color de mis sueños,
era el color de tus bragas.
Y si no llevabas, mis humedades
corrían por las aceras buscando el mar.
Porque yo antes de hombre
y de ti,
fui una orilla.
No como ahora que veo el mar y reniego.
Y sospecho que has orgasmado dentro
y cada ola es una lágrima que pierdo
al no llorarte como debo,
así con epitafio y rosas blancas.
Porque no tenerte es como si te hubieras muerto,
por más que te de por respirar por llevarme la contraria.
Como siempre.
Miércoles, en mitad de la nada,
ni siquiera los más enamorados
tienen una cita un día como este.
Existes por si acaso,
como existe la papiroflexia
o los juegos de mímica.
En plan bueno, vamos a joder al prójimo,
me pongo en medio y estorbo.
Eso es.
Mañana ni siquiera me acordaré de ti.
Pasado serás una metáfora insulsa sobre el fracaso.
Y ayer, bueno ayer eras futuro,
gris, como el cielo de Dublín
o el verso libre de un poeta calvo y con acné.
Y de todas las mujeres que había en el universo,
te señalé a ti,
porque tenías los ojos más bonitos del mundo
y porque tenías el mundo más bonito en tus ojos.
Y bailamos, bueno yo solo seguía tus pies,
sin pisarte, al ritmo de tus pestañas,
como se movían las barcas ancladas en mi pecho,
aquellas mañanas que cogía caracolas con los dientes,
para verte sonreír tras la sombrilla,
así más o menos, mirándote el escote y pensando,
que si dios no existía de verdad
de quien coño era obra este milagro.
Te encierro en un círculo rojo jodido miércoles,
como hacen las viudas con los aniversarios,
eres un día de dentistas,
de canciones de Ismael serrano en la cola del súper,
de fumar mucho, de fumar tanto,
de vivir poco, de sentir nada,
de putas con regla
y princesas sin corona.
De entierros y malabares,
de propinas en céntimos
y de mentiras eternas.
Y luego nos besamos a la salida de aquel bar,
contamos estrellas en un charco,
jugamos a las prendas con los arboles,
le pusimos nombre a un perro abandonado,
discutimos sobre el plural
y algunos verbos,
tuvimos cuatro hijos con tus ojos
sin movernos del banco de aquel parque.
Y bailamos otra vez bajo una nube
mientras el futuro nos miraba de reojo,
con los dedos manchados de orgasmos
y la ropa en el suelo.
Un día precioso aquel sin duda,
miércoles si
pero no un miércoles cualquiera.
Llevaba un vestido tan corto y pegado, que uno no sabía con certeza donde empezaba su piel. Me enamoré de sus tacones y ya en sus tobillos me volví loco. Así de simple. No hizo falta trepar por sus piernas, bronceadas como si río de janeiro y sus muslos hubieran intimado infinidad de veces. Tampoco observar la redondez de sus nalgas, que si no hubiera sido por lo real de su movimiento, las hubiera confundido con la obra de arte de un dibujante manga con sobredosis de lsd. Ni siquiera llegar a esas hermanas gemelas que bailaban ajenas al resto de la anatomía, a las cuales cualquier imbécil sin criterio las hubiera llamado tetas y yo aún no había encontrado un adjetivo que le hiciera honor a mi apetito. Tampoco colgarme de su boca, beberme lo oscuro de su mirada, o acariciar su cabello negro como el luto de las viudas. Yo ya estaba loco y enamorado en sus tobillos, mirar el resto solo era un modo placentero de torturarme.
Ernesto Pérez Vallejo